En el día de hoy les traemos algo diferente. Un amigo, Gabriel López, nos regala este reporte de vuelo. Lleno de emociones y momentos únicos para él. Esperamos que lo disfruten tanto como lo pudo hacer Gabriel.

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En los últimos días del mes de Mayo, recibí un llamado de un viejo amigo que trabaja en Aerolíneas Argentinas. Luego de unos minutos de ponernos al día, me comentó cual era el verdadero motivo del llamado, tenía para mí un pasaje de regalo. El vuelo sería entre el querido y viejo conocido Aeroparque y la cuidad de Neuquén, se trataba de un pasaje ida y vuelta en el mismo avión. ¡Mí alegría fue inmensa! ya que han pasado varios años de mi último vuelo. Los días pasaron lentamente,  hasta que por fin, llegó el día tan esperado.

Me presenté unas horas antes de la salida programada dada mí ansiedad que tenía acumulada durante los días luego de la inesperada noticia. Otro motivo por el cual me presenté también antes, fue para obtener la vista hacia la plataforma que tan privilegiada es desde la zona de Pre-embarque, donde se pueden observar las operaciones en rampa, rodaje, aterrizajes y despegues. Infaltable mi cámara de fotos, tal vez, alguna imagen diferente podría capturar de las que comúnmente obtengo en las inmediaciones del Aeropuerto.

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Para mí sorpresa, observé que el avión asignado a dicha ruta sería a bordo del flamante y joven LV-GUC, al que días antes, pude observar y fotografiar a lo lejos desde el estacionamiento de Aeroparque en su presentación con el arco de agua de bautismo producido por los camiones de bomberos en el hangar principal de Aerolíneas Argentinas. A la hora de embarcar, no podía perder la oportunidad de tomarle fotos de cerca al nuevo Boeing 737-800, admirarlo en silencio, mientras la gente sube a él sin saber de que avión se trata. Ver todo su brillo, apreciar el reflejo del borde de ataque de sus alas, su conjunto de luces LED que lo hacen tan visible y único  al avión cuando se lo observa aproximando en cada aterrizaje; un momento inolvidable para mí.

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Por supuesto, fui el último en embarcar, quería aprovechar cada minuto cerca de la aeronave. Me acomodé en mi asiento y consulte a la Comisario de Abordo si podría solicitar el permiso al comandante ingresar a la cabina y tomar  algunas fotos mientras se realizaban los preparativos previos al despegue. Rápidamente regresó a mi ubicación y me informó que el comandante autorizo  a que observe todos los procedimientos, el Push Back, puesta en marcha y el rodaje la pista activa la cual fue la famosa  Cabecera 13.

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En silencio, como si no existiera, contemplé hasta la más mínima acción que realizaba el Comandante en conjunto con el Copiloto y una vez llegando al punto de espera de la pista 13, di las gracias por la gentileza y me retiré hacia mi asiento.

Una vez que el avión alcanzó su altitud crucero, se acercó la Comisario de abordo informándome que el Comandante me invitó nuevamente a pasar a la cabina. ¡No podía dejar pasar una oportunidad así!. Muy amablemente me recibieron y comentaron un poco de las características técnicas del avión, la diferencia entre los 737-700 y los nuevos 737-800, particularidades del piloto automático que dejan a uno con la boca abierta. Luego pasamos al lado humano de la aviación y cada uno me fue comentando su historia de cómo llego a su puesto, el esfuerzo y las horas de trabajo para costearse la carrera de piloto. Los esfuerzos entre Trabajar-Estudiar-Cumplir las horas de vuelo.

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Cuando tocó mi turno de darme a conocer, me presenté como un empleado mas de una pequeña empresa, amante de la aviación y que dedicaba mi tiempo libre al Spotting. Admirados por esto último no dudaron un instante en agradecer las fotos que sacamos los spotters en cada salida, agradecieron más de una vez el amor y la pasión con la que hacemos todo esto a pesar del frio o el calor, a pesar de no tener casi ningún reconocimiento ni institución, y mucho menos, económico.  Cuando comenzó el descenso, nuevamente me retire de la cabina para ocupar mi asiento.

Aterrizado en la ciudad de Neuquén, me dirigía hacia la terminal ya que en menos de una hora volvería a abordar la misma aeronave hacia la Cuidad de Buenos Aires; pero para mi sorpresa, el comandante me esperaba junto a la salida delantera del avión con un chaleco amarillo de seguridad. Me pidió que me lo ponga y que tenía el permiso para recorrer la tranquila plataforma, sacar fotos del avión en detalle y que en unos minutos el bajaría.

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¿Cuántas oportunidades así podemos tener los Spotters en este país? Estamos lejos de nuestros hermanos Chilenos y Uruguayos con su Spotter Day, donde dan charlas y recorridas por cada sector del aeropuerto permitiendo sacar fotos desde diferentes sectores. Entonces, ¿Cómo iba a desaprovechar esa gran oportunidad?. Cámara en mano, bajé apresurado para no desperdiciar ni un solo minuto. Mis manos temblaron  en más de una ocasión, cada persona que operaba en la plataforma me saludaba con una simpleza única, admirados tal vez de ver a alguien sacando tantas fotos a un avión y con una sonrisa enorme!

Después de tomar una gran cantidad de fotos, el comandante, se asomó  por la ventanilla de la cabina sacando una bandera de Argentina que el mecánico de la empresa sostuvo desde abajo para que el viento no la deje ondear. Pude realizar varias tomas desde diferentes ángulos, no siempre se pueden retratar imágenes así; son imágenes y ahora un recuerdo que hasta este momento me llenan de emoción de tan solo recordar. Es un conjunto: El avión más nuevo de nuestra aerolínea de bandera en unos de los aeropuertos más importantes de la Patagonia y un comandante sosteniendo nuestra amada bandera.

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Unos minutos después, el comandante descendió del avión y me llamó para hacer “Walk Around”, otra oportunidad única. Dejé la cámara de lado y comenzamos el recorrido comenzando desde el tren delantero, explicándome detalladamente cada sección que se chequea.  Posteriormente, pasamos hacia el lateral derecho chequeando todos los sensores, luego, fue el turno de los bordes de ataque del ala  y el motor número Uno, examinando sus álabes y en la punta del ala se chequearon las luces NAV – Puntera del Ala – tanto la frontal – Verde o Roja – como la que se encuentra detrás – Blanca – para ver su correcto funcionamiento.  Continuamos con la parte que casi nadie ve, todo el sistema hidráulico que estaba totalmente óptimo, limpio, sin una mínima mancha. En las fotos se podrá apreciar la complejidad del mismo y la cantidad de tuberías que hacen posible la retracción del tren principal. Luego de inspeccionar el tren de aterrizaje principal fuimos hacia la cola del avión donde se revisó los puertos estáticos del mismo, pasando por el APU e hicimos el mismo recorrido por el lateral izquierdo para así finalizar con este tour de lujo.

Los demás pasajeros lentamente empezaron a abordar el precioso GUC y nuevamente ¡Fui el último en abordar el avión!. Me acomodé en mi asiento con una sonrisa y una felicidad indescriptible.

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Más tarde, nuevamente, pedí permiso para ingresar a la cabina y agradecer los enormes gestos que tuvieron ambos pilotos en todo momento. El permiso me fue concedido, pude dar los agradecimientos correspondientes y me invitaron a presenciar el aterrizaje, la famosa aproximación al Aeroparque donde nos acompañó un hermoso atardecer.

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Hay miles de momentos, de imágenes y cosas que me quedaron grabadas de esta aventura impensada, pero hay dos o tres que son las que más quiero destacar porque no se ven a simple vista: La amabilidad, cordialidad y simpatía de los tripulantes de cabina de Aerolíneas Argentinas. Y lo más importante de un avión y de un vuelo: Los pilotos, la dedicación, la concentración en la que entran a la hora de realizar los check list, la configuración de la aeronave, parece que entran en un mundo paralelo en donde son ellos, el avión y la torre, todo lo demás desaparece. Para mí, es admirable eso y cualquiera que  lo pueda presenciar opinará igual. Lo tercero a destacar es: el amor que cada integrante de la tripulación tiene por su labor.

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Los agradecimientos que pueda dar, nunca alcanzaran, no hay palabras para explicar lo hermoso que fue cada momento de un vuelo visto desde la perspectiva de los pilotos. Estos pilotos puntualmente manifestaron en más de una ocasión estar enamorados de como los Spotters vemos y hacemos ver a los aviones. ¡Nosotros los Spotters estamos enamorados de como ellos pueden ver y sentir un avión! Y ambas partes se unen en el mismo punto: el amor, la pasión y la dedicación que le damos a los aviones.

Gabriel López.

Así concluye éste Post. ¡Esperamos que haya sido de su agrado! Recuerden seguirnos en Facebook como “Argentina Spotters” y en Instagram @ArgSpotters. ¡Saludos a todos!

 

 

2 Comentarios

  1. Muy buen post! Te felicito por tu laburo y el de tus colegas Spotters. Hacen un retrato fantástico de esta pasión por los pájaros de metal, que son testigos de tantas historias y pasajeros a lo largo de su vida útil. Y aplausos para la buena onda de ese comandante que te dejó disfrutar a pleno. No todos se acuerdan de donde empezaron y lo que significa para gente que trabaja de volar una oportunidad asi.

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